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La obra de arte en la época de Alfredo Jaar

Durante octubre el documental “Jaar, el lamento de las imágenes”, una de las películas ganadoras de la 4ta versión del Programa de Fomento al Cine Chileno de BancoEstado, se exhibirá en las salas Miradoc de todo el país, luego de su estreno en el Festival SANFIC. Sus realizadoras, la directora Paula Rodríguez Sickert y la productora Paola Castillo, se propusieron desde un inicio llegar al público más amplio posible para dar a conocer la vida, pensamiento y propuesta estética del creador chileno Alfredo Jaar, de reconocida trayectoria y relevancia en el circuito internacional. La cinta procura acercar al espectador a su sensibilidad y reflexión sobre el arte como trinchera de resistencia y el último lugar posible para la libertad, en un proceso de rodaje que se extendió durante seis años y recorrió sus exposiciones en Alemania, Italia, Chile, Finlandia y Argentina que culminó en la intimidad de su taller en Nueva York. Conversamos con su directora, Paula Rodríguez Sickert, sobre la experiencia de este ejercicio de registro que al mismo tiempo representa un proceso de creación en desarrollo.

 

¿Qué te motivó a realizar un documental sobre Alfredo Jaar?

A todo el equipo nos interesó abordar su propuesta porque sentimos que a través de su obra nos devuelve una mirada del mundo en que vivimos. Nos interpela. Alfredo Jaar plantea que los artistas crean modelos de pensar el mundo. A su vez, sostiene que el arte es el último lugar de libertad que nos queda desde el cual poder hablar de las preguntas esenciales de nuestra sociedad. Él se ubica desde este lugar como un acto de resistencia. Y utiliza el arte para fascinarnos, para cautivarnos, pero finalmente está hablando del dolor, del horror de este mundo. En un mundo tan falto de sueños, sobre todo tan indiferente al dolor humano, él cree profundamente que la cultura es el último lugar que nos queda desde el cual se puede hablar con libertad de lo que hoy sucede. Y usa de manera consecuente y responsable este lugar. Como un lugar de resistencia. Una trinchera.

 

¿Cómo fue su propio proceso creativo al documentar otro proceso creativo?

Su trabajo artístico me conmovió por su capacidad de abordar problemas sociales desde el arte y la poesía. Me interesa el rol que le asigna a la cultura y al rol del artista en el mundo actual. Existe una sintonía a ese nivel. Por otro lado, Alfredo Jaar fue tremendamente respetuoso con nuestro trabajo creativo. Jamás hizo una sugerencia de cómo debía ser abordado el documental. Él es una persona tremendamente rigurosa, perfeccionista, casi obsesivo. Todo el equipo ha estado siempre consciente de esto y se ha trabajado de esta manera con un alto nivel de rigurosidad y exigencia. Jaar sin decir nada te está exigiendo siempre lo máximo en rendimiento, rigurosidad y compromiso. A la vez fue muy colaborador y generoso, nos abrió las puertas a su mundo.

 

¿Cómo abordaron el rodaje?

El rodaje fue un seguimiento que se prolongó durante varios años y a lo largo de seis países. Comenzamos rodando la retrospectiva que realizó el 2012 en Berlín Una estética para la resistencia. Desde esta ciudad viajamos a filmar la obra “Venezia, Venezia”, con la cual representaba a Chile en la Bienal de Venecia en 2013. Más tarde filmamos Abbiamo amato tanto la rivoluzione” en Torino Italia, en 2013. Posteriormente filmamos una gran retrospectiva "Tonight No Poetry Will Serve" en Helsinki el 2014. En Chile filmamos en la galería Patricia Ready “Sound of Silence”, en 2014 y en Argentina en el Parque de la Memoria registramos su exposición Estudios sobre la felicidad  y su obra Punto ciego, creada especialmente para el lugar. En 2015 viajamos a su taller en Nueva York. Este amplio rodaje nos permitió acceder a filmar gran parte de sus obras y observar cómo trabaja y se desenvuelve un artista internacional como Jaar en diferentes países, ambientes, situaciones privadas y públicas. Jaar también nos permitió entrar a su mundo más íntimo. Después de pasar años filmando sus obras, el final del rodaje fue entrar a su estudio en Nueva York. Para mí fue el momento más emocionante. Asomarse a mirar, por un momento, lo que hay detrás de las obras de este artista. 

 

¿Qué reflexiones y reacciones esperan provocar en el espectador?

Vivimos en un mundo muy complejo, dominados por la cultura del consumismo, del individualismo, del valor del mercado y el dinero. Jaar a través de su obra nos hace preguntarnos sobre nuestro propio compromiso o responsabilidad hacia el dolor de los otros. Rescatar y difundir la obra y pensamiento de Jaar a través de un documental nos parece un gran aporte. Sentimos que puede ser un referente y un modelo cultural válido para todos y especialmente para las nuevas generaciones. Fue un gran esfuerzo a lo largo de toda la realización del documental lograr un retrato de la obra y la persona de Alfredo Jaar de una manera simple y accesible. Porque la idea era alcanzar un público lo más amplio posible. El objetivo justamente del documental es alcanzar un público más allá de las salas de museos y galerías, interesar a las personas en las artes visuales que lamentablemente en la actualidad ocupan un espacio marginal, de elite. Su obra visualmente es maravillosa y trabajar con este material fue un placer. Hay una lucidez brutal en Jaar. Pesimismo intelectual, esperanza en el ánimo… La responsabilidad del artista y su deuda por el privilegio de serlo. Finalmente ejerce una gran fascinación cuando el carácter se mezcla con el mensaje de sus obras.

 

¿En qué festivales o circuitos internacionales tienen previsto participar?

El documental se exhibirá a contar del 5 de octubre en 17 ciudades y 22 salas a lo largo de Chile de Arica a Punta Arenas a través de Miradoc. A continuación, queremos conectarnos con festivales de documentales especializados en arte y arquitectura, que es un circuito muy prestigioso.

 

¿Cómo evalúan el estado actual de promoción del cine chileno y el aporte estatal o privado a la producción audiovisual? 

Estamos es un momento importante de valorización de la obra en términos artísticas a nivel nacional y local, pero falta mucho trabajo en su visualización a nivel masivo, y de conexión de nuevas audiencias. El aporte privado, ya sumado al público existente, ha sido importante para mejorar las condiciones de distribución, pero es importante mantener esto a mediano y largo plazo, y sumar mayores recursos para que sea más integral y planificado el desarrollo de la industria, junto con la conexión con una audiencia cada vez más masiva.

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